Nuestro propio Prelibri (…o su intento)

Últimamente mi vida pasa más por La Casa del Lector  de MataderoMadrid que por esta peZera (“-Eso, maja, tú dale a Sr. Padre argumentos para el reprocheo…”)

  • El mes pasado haciendo el curso ‘Cuando el aula es un Mar‘, teatro para niños (Mar↔Pez… sí, asociación sencillita… facilona que es una).
  • El próximo sábado, amenazo con presentarme entrada en mano en el ‘I Encuentro de Madres Blogueras’, el tan traído y llevado 8J en el mundo Blog.
  • Y  todavía estamos en plenas sesiones del taller para familias ‘Ronda de libros‘: tres meses y 8 sesiones para acercar la lectura a los bebés y del que ayer nos llevamos ¡triunfantes! nuestro Mini-libro Auto-gestionado del que estamos requeteorgullosísimas (bueno, más bien yo… pequePez lo mira -y lo miró durante su preparación- como perfecto objeto de deseo destructor).

La sesión de este domingo, o sea ayer, giraba en torno a una genial creación/obra de arte de Bruno Munari, I prelibri, que ideó un libro que son doce, un objeto conceptualmente al servicio de la estimulación sensorial, visual, táctil, sonora… Al parecer el buen señor encontraba aburridos los libros de sus hijos y decidió ponerse a hacerlos él mismo con diferentes materiales (imagino que junto a sus pequeños, que es lo divertente).

La cosa es prepararse cuadradicos de diversos materiales y experimentar con ellos como páginas: fieltro, madera, acetato transparente, cordel, pegatinas… Todo lo que su imaginación y su grado de escasismo les permita!! Y además encaja en las 3 R: reduce, reutiliza, recicla… ¿se puede pedir más?

Me alegra que me haga esa (auto)pregunta porque… SÍ!

A colación de todo esto viene mostrar el trabajito (tengo permiso) de Reciclando en la escuela y esta maravilla de mini biblioteca reciclada:

Me llamó la atención lo que hacía con papel y hueveras de cartón… Lo vi hace poco en Kireei y le escribí, no pude resistirme a tal casualidad porque… entre esos minilibritos… se ve uno muy especial: un pececillo rojo con un ‘Había una vez un pez’… ¡Adorable!

En fin, les invito a probar el método Munari y hacer cosas con las manos (lo de tocarse nooooo va en esta sección…)

Ésta es la seria estampa que lucía el ideólogo, ¡hale!:

bruno_munari

Siempre existirá cualquier vieja señora que aborda a los niños con muecas que dan miedo y diciendo tonterías con un lenguaje informal lleno de frases de retahílas infantiles y tarareos. Generalmente los niños miran con mucha severidad a estas personas que han envejecido en vano; no entienden qué es lo que quieren y regresan a sus juegos, juegos simples y muy serios.

Bruno Munari, Arte come mestiere (El arte como oficio), 1966

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3 pensamientos en “Nuestro propio Prelibri (…o su intento)

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