Ojo con el piojo

Hoy por fin es la ‘Vuelta a la Guarde’ por aquí (ayer la de los coles de mayores) y si como yo quieres que sea un regreso a las aulas con cabeZa… (limpia)… ¡ojo con el amigo piojo!

El año pasado en el primer mes de su vida escolar mi mini-yo tuvo, además… ¬¬ también… lombrices -¡que viva la fauna ibérica!- así que este año no me pillan desprevenida… No querida.

Yo recordaba eso como de cabeZas un poco más crecidas, como que en un Jardín de Infancia -con ese nombre- no había todavía que preocuparse. Pues toma.

Y encima con 19 meses no podía ponerle casi ningún producto para combatir la infestación que por supuesto también me traspasó ¡a mí!

Cómo combatir si la familia Piojo ya es tu inquilina

No tiene que ver con la limpieZa ni con nada de nada, tiene que ver que en las aglomeraciones de chiquillería todo se pega cosa fina: los mocos, los piojos, las conjuntivitis, las gastroenteritis… Vale, ya paro con las rimas… Qué grima.

Una veZ que los hayas visto y sentido (¿a que ya te pica todo solo de leer?), procede compañera:

  1. Compra un producto que los elimine (te aconsejo que guardes los gorros de ducha esos que te dejan en los hoteles, los vas a necesitar…) Sigue sus instrucciones y enjuaga.
  2. Luego, con vinagre caliente, empapa la cabeZa otra veZ porque aunque las liendres hayan perecido (¡se lo tienen merecido! por oKupas) eso no quiere decir que el ‘cemento’ con que sus queridos padres les hacen ‘el pisito’ sea fácil de quitar. Atencioón: el ácido del vinagre NO mata los piojos, y menos los del s XXI que ya se las saben todas y se han hecho resistentes a todo, pero al menos su ácido rompe los puentes con los que fijan sus huevos a tu/vuestro pelo. Enjuagar y que te/le caiga en los ojos escuece cosa fina, llorarás como una ‘madalena’ pero es efectivo al 100%… (y para las más presumidas deja un brillaZo en el pelo que pa qué).
  3. Pasa la liendrera: ese peine de púas finísimas que ni por asomo quitará todas, con lo que constatarás que el ser humano desciende del mono disponiéndote a escudriñar a tu descendencia con devoción (lo de un poquito de lengua fuera, es opcional, pero está demostrado que aumenta exponencialmente tu imagen de concentración)
  4. Lava todo lo que ha estado en contacto con ‘el afortunad@’ (sábanas, funda de almohada, toallas, gorritos) a 60º y encierra en una bolsa hermética peluches y otros muñecos de pelo que puedan elegir para camuflarse. Tenla cerrada 48h (más de ese tiempo  no podrán sobrevivir).
Liendreras, aceite esencial y agua para evitar piojos

El de metal me fue fatal, el blanco que venía con el producto antipiojos genial

Mantenimiento para (intentar) que no vuelvan

  1. Vale que existen mil cosas que van a venderte en la farmacia pero aquí, que como es bien sabido abogamos por un mundo más natural y tal, te cuento que he comprado aceite de árbol de té (lo venden tanto en farmacia como herbolarios).
  2. En un pulveriZador en spray lleno de agua pongo unas gotas del aceite y cada mañana lo agito para mezclar bien y lo pulveriZo sobre el cepillito infantil con que peino al miniser. Así se extiende bastante bien, incidiendo en todo el arco de la nuca y tras la orejas donde, al parecer, les gusta hacer turismo a estos nuestros ene(a)migos…
  3. También puedes añadir dos gotas cuando tengas el champú infantil ya en la mano y lo mezclas antes de frotarle la cabeZa pero yo lo hago solo ya como en el punto anterior y nunca volvieron.
  4. Pasa la liendrera una veZ por semana, con el pelo húmedo porque les cuesta mucho más moverse, así revisas antes de que sea demasiado tarde, mejor prevenir que… llorar.

A mí me lo vas a contar.

Suerte con septiembre ‘guerreras de la maternidad’ XD

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6 pensamientos en “Ojo con el piojo

  1. Nosotras también vivimos el acoso y derribo de bichos varios, piojos, liendres y lombrices… Mira, es recordarlo y picarme todo… Recuerdo lavar todo. Echarme las manos a la cabeza de porqué a mí!!! Bueno, a mí no, a mi hija mayor. Y posteriormente a mi hija pequeña, (en julio ha tenido lombrices…) Fue hace un año exacto de mi primer contacto con un piojo. Le picaba la cabeza, le quitó el padre un piojo enorme (que ahora está recogido en un bote de orina para el posterior recuerdo [sin comentarios]) y tras mirar un poco más, se asustó, y me dijo que creía que la niña tenía piojos… Hacía lo menos 25 años que no había vuelto a saber de esos bichos… Y no recordaba ni como eran. Así que, quita quita, aceite, liendrera y productos por si las flies… Y sobre todo, muchas advertencias: ponte coleta cuando vayas al cole, no pegues la cabeza con nadie, no te eches tierra por la cabeza… Es horrible… Cruzo dedos para que no vengan. Porque ahora serán dos cabezas.

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    • Ay amiga! En mi casa fueron ya dos cabezas de sopetón: la suya, que con su caballito fino de bebé de menos de dos años fue súper fácil de limpiar pero… oh! el mío… rozado, larguísimo… Es que lo recuerdo y me dan los siete males.
      Este año estaré atentísima, porque el infierno tiene nombre de parásito que viene para quedarse (y no es ‘Albañil’ jajajja)
      BesaZos

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    • Pues siendo trifamily es misterio misterioso donde los haya!!
      Ah espera, que saben que veraneas en el Norte y eso del frío no lo llevan muy bien, seguro que dicen: “¡Estos no!! Vámonos pa Cai… o Valencia” (sin duda aquellos míos jajajajja)

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